Entre los cambios físicos que ocurren cuando envejecemos, los cambios a
nuestros patrones del sueño son una parte del proceso normal de
envejecer. Cuando las personas envejecen tienden a tener más dificultad
para dormirse y más dificultad para mantenerse dormidos que cuando eran
más jóvenes. Es un malentendido común que la cantidad de sueño necesita
disminuir con la edad. En efecto, las investigaciones demuestran que el
sueño necesita permanecer constante a través de la edad madura.
Entonces, ¿Qué mantiene despiertas a las personas mayores? Los cambios
en los patrones de nuestro sueño – lo que los especialistas llaman
“arquitectura del sueño” – ocurren mientras envejecemos y ésto puede
contribuir a los problemas del sueño.
Con la edad, los patrones de sueño tienden a cambiar. La mayoría de
las personas encuentran que el proceso de envejecimiento los lleva a
tener dificultades para conciliar el sueño y a despertarse con más
frecuencia.
Se gasta menos tiempo durmiendo profundamente y sin soñar. Las personas mayores se despiertan en promedio de 3 a 4 veces cada noche y son más conscientes del hecho de estar despierto. Los despertares están relacionados con un menor período de tiempo empleado en el sueño profundo y factores como la necesidad de levantarse a orinar (nicturnia), ansiedad e incomodidad y dolor asociado con enfermedades crónicas.
Se pueden adoptar algunas medidas para conciliar el sueño:
- Un refrigerio ligero a la hora de ir a la cama puede ser de gran ayuda. Muchas personas encuentran que la leche tibia aumenta la somnolencia, dado que contiene un aminoácido natural similar a un sedante.
- Evite estimulantes como la cafeína (que se encuentra en el café, el té, las bebidas colas, el chocolate) durante al menos 3 o 4 horas antes de acostarse.
- Evite hacer siestas durante el día.
- Haga ejercicio (en forma moderada) en las tardes.
- Trate de acostarse a la misma hora todas las noches y despertarse a la misma hora cada mañana.